- Eres el mejor amante que he conocido -declaró pensativa-. Eres más fuerte que otros, más flexible y espontáneo. Has aprendido mi arte muy bien, Siddharta. Algún día, cuando yo sea mayor, quiero tener un hijo tuyo. Y sin embargo, querido, sé que sigues siendo un samana, que no me quieres, que no amas a nadie. ¿No es eso verdad?
- Puede que lo sea -contestó cansado-. Pero soy como tú: tampoco amas... ¿Cómo podrías ejercer el amor como un arte? Las personas de nuestra naturaleza quizás no sepan amar. Los seres comunes sí que saben: ese es su secreto.
Siddharta, Herman Hesse
No hay comentarios:
Publicar un comentario